La exclusión laboral de jóvenes con discapacidad
Toda persona debe que tener un trabajo, es un derecho inalienable. Irónicamente, en la provincia de Córdoba, pese a existir varios programas y organismos estatales o no, que ayudan a las personas con discapacidad, la mayoría no son conocidos.
En Santa Rosa al 1600 se encuentra la Biblioteca para Discapacitados Visuales
Desde el año 2017, el Complejo de Cines Gran Rex -uno de los más importantes de la Ciudad de Córdoba- implementó el sistema “audio descripción”, el cuál, por medio de unos auriculares especiales, permite que las personas no videntes puedan disfrutar la experiencia de “ver” una la película por medio de una voz, que les va narrando los hechos que aparecen en pantalla.
Pero desgraciadamente, este fabuloso sistema, desarrollado por un grupo de egresados de la UNC, no es conocido, ni publicitado. De hecho, el propio Cine Gran Rex no lo publicita como opción en sus redes sociales.
Otro caso interesante es el de Jiména Lopez, una egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC)- con discapacidad visual, que cuenta como desde 2008, junto a otros estudiantes no videntes, empezó a realizar proyectos para digitalizar textos y enseñar a usar computadoras a otros estudiantes en su misma situación. Porque según afirma; “era una cuestión de empoderamiento, de poder reunirnos y compartir experiencias y aprender entre todos. En síntesis de generar nuevas propuestas”.
Este par de ejemplos, muestran, como pese a existir diferentes proyectos de inclusión social, no son ampliamente conocidos por el grueso de la población. Este desconocimiento termina revelando una falta de compromiso y, sin compromiso, no hay inclusión. En esta discusión, el derecho laboral para las personas con discapacidad se enmarca como una de las luchas a conquistar.
Según una encuesta realizada a un grupo de estudiantes de la FCC, más del 70% de los encuestados afirmaron conocer a una persona con discapacidad visual, pero, irónicamente, menos de la mitad está seguro si esa persona trabaja por su cuenta o si existen proyectos gubernamentales para ayudarlos a conseguir un empleo.
“Hay que hablar con los comercios, con las instituciones y las empresas. Hay que decirles que nuestros chicos pueden y deben trabajar porque es su derecho”, explica Simon Reynoso, profesor de Educación Física de la Asociación Civil Todos de la Mano de Despeñaderos. La Institución planea convocar a diferentes comercios de la localidad de Despeñaderos para que reciban a sus alumnos.
Esta es la Asociación Civil Todos de la Mano que apoya a jóvenes con diferentes discapacidades. Está hace más de 15 años en el pueblo. Allí realizan talleres de arte, de deportes, venden pastelitos y organizan ferias para la compra de materiales y viajes educativos.
La Entidad se mantiene por la ayuda municipal y por el aporte de algunos socios. De este aporte se pagan los “sueldos” de los profesores -el dinero que reciben es muy poco, se podría decir que trabajan ad honorem- y la ayuda municipal cubre los gastos de mantenimiento, como el alquiler y el pago de servicios del edificio.
“La Escuelita” -así llaman a la Asociación- es conocida por muchos y siempre hay colaboración en las diferentes actividades que realizan, pero no hay reconocimiento de los derechos para quienes tienen alguna discapacidad. En Despeñaderos unos 50 jóvenes poseen alguna discapacidad y sólo uno de ellos trabaja esporádicamente barriendo veredas de comercios.
INICIATIVAS CORDOBESAS
Según consigna el diario La Nación, un grupo de chicos no videntes cordobeses, cansados de no conseguir trabajo, fundan IncluTel, una cooperativa de servicios telefónicos que opera desde Olivia.
La misma, es regulada por personas con su misma discapacidad, pero que tienen muchas ganas de progresar por ellos mismos. De hecho, hacia finales de 2017 ya habían cerrado varios contratos con algunas empresas privadas de comunicación locales.
Jonatan Jusid, uno de los fundadores de la empresa, cuenta que una de las razones que lo llevó a formar su propia empresa fue que “los cupos laborales para personas con discapacidad no se respetan. Presentamos amparos, pero no tuvimos respuestas. Terminamos con un plan social".
El artículo 8 de la Ley N° 22.431, en relación con el Estado Nacional, obliga a sus organismos descentralizados o autárquicos, entes públicos no estatales, empresas del Estado y empresas privadas -concesionarias de servicios públicos- a ocupar personas con discapacidad en una proporción no inferior al cuatro por ciento (4%) de la totalidad de su personal y a establecer reservas de puestos de trabajo a ser exclusivamente ocupados por ellas.
La Ley 26.378: “Trabajo y Empleo” establece en su artículo 27 que los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a trabajar en igualdad de condiciones con las demás. Para ello se comprometen a prohibir la discriminación en cualquier forma de empleo y alentar las oportunidades de trabajo en el sector público y privado.
También tenemos el caso de la Fundación Gaude, la cuál existe desde 1996 en la ciudad de Córdoba como un centro privado para ciegos. Pero mudó a la Av. Santa Fe 882 en 2006, que funciona como un centro de rehabilitación para personas con Discapacidad Visual.
Esta organización, realiza diferentes tipos de trabajos para lograr la integración de las personas con problemas visuales. Acompañandolos en su formación y en la búsqueda de ofertas laborales.
De hecho, uno de sus proyectos más interesantes es su programa radial, “Distintos Caminos”, el cuál suben gratuitamente a la red aprovechando las facilidades que plataformas digitales como Ivoox le permiten para autopublicarse. En el programa se habla de múltiples proyectos y temas de interés para lograr la inserción de personas con discapacidad.
Por su parte, desde el Municipio de Córdoba, se enorgullecen que desde el año pasado existe la campaña “Mi Ciudad me Incluye”. Proyecto que viene desarrollando con varios grupos vecinales para promover diferentes espacios de esparcimiento para niños y jóvenes con diferentes tipos de discapacidad, no solo visual. De hecho una de sus últimas actividades se realizó el pasado 27 de mayo y fue una clase de baile en el barrio de nueva Córdoba.
Aunque Jimena afirma, que estos programas, aunque son bien intencionados, no permiten proyectarse porque “no te dejan crecer, no te dan tareas a cargo”. Demostrando que pueden ser bastante desmotivadores en la práctica. “Quedas atrapada en un circuito y no podes acceder a un empleo calificado y permanente una vez que terminan”, se lamentó.
El derecho a tener un trabajo es de vital importancia para estos jóvenes y es una obligación para el Estado. Se trata de la dignidad como ciudadanos que tienen todos dentro de un Estado de derecho. La inclusión laboral de personas con discapacidad es muestra de compromiso y responsabilidad social, no atender a esto significa excluirlos.
Se puede concluir en que las personas con discapacidad experimentan diariamente una vulneración a sus derechos ya que no pueden ejercer plenamente el acceso a un trabajo digno.


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