[Editorial] ¿Cómo informar entre dos derechos en pugna?
Desde las diez de la noche del lunes pasado, el panorama en las paradas de colectivo de casi todo el país, eran un desconcierto. Nadie sabía con total certeza, cuando volvería el servicio nocturno de trasporte.
Desde hace varias semanas, existía el rumor de que pararían los colectivos. El reclamo era variado y difícil de entender para los habitantes. Algunos medios afirmaban que sería por un par de horas, otros que “comenzaría” el lunes, pero no sabían hasta cuando. O incluso, cuál el era el motivo principal del paro de transporte.
En este panorama, las preguntas más comunes que llegaban a los canales de comunicación de radios y programas informativos televisivos era: ¿Hasta cuando dura el paro de trasporte?, ¿Subirá el boleto?, ¿Es un paro de la ciudad o de todo el país?
Recién por la tarde de este martes los sindicatos empezaron a dialogar con la prensa para aclarar un poco el panorama. Según detalló a diferentes medios cordobeses, Jorge Kiemer, secretario del Interior del gremio de Transporte. La protesta tiene como objetivo, reclamar el pago del aumento del 5,5% que las empresas adeudan a los chóferes desde septiembre.
Kiemer, aclaró que pese a que en Córdoba el pago de ese aumento se realzó, gracias a una ayuda que la intendencia ofreció a las empresas. Decidieron realizar el paro en solidaridad al resto de los chóferes de otras provincias. Finalmente, admitió que todavía desconoce, hasta cuando podría durar la protesta. La misma, podría durar hasta el jueves próximo si no existen novedades.
Justamente ese “podría” es el que genera malestar en gran parte de la población. Es una incertidumbre con la que tiene que lidiar a la salida de su trabajo, de sus estudios o incluso, simplemente, de como volver a su casa luego de realizar sus actividades diarias, con la peligrosidad que radica volver caminando en altas horas de la noche.
El deber de los medios es informar, pero si ni siquiera quienes son los causantes del paro de transporte saben hasta cuando van parar, ¿que le informamos a la gente?
Muchas veces los sindicatos se enojan con la prensa porque, según su consideración, no acompañan sus reclamos y les exigimos respuestas inmediatas a los problemas cuando los que no cumplen son otros. En este caso, los empresarios.
No todos pueden darse el lujo de pagar un taxi o tener algún amigo o familiar que haga el favor de irnos a buscar. Puede suceder en una situación extraordinaria. Pero si esa situación dura más de una semana se vuelve insostenible.
Un periodista no puede aventurarse a conjeturar que el servicio “volverá mañana”, porque a ciencia cierta no lo sabe. Es más, el primer aviso desde los sindicatos fue que así sería y luego lo extendieron a más de una semana.
No se duda que el reclamo puede ser legítimo. Siempre afirman que la lucha, no es con el pasajero, sino con la empresa. Pero entonces con más razón, sería mejor que se organicen y compartan más claramente sus objetivos con la prensa.
En otras palabras, si van a efectuar un paro de actividades, que en un principio aclaren hasta cuando dura la medida. En vez de dejar todo a la mera especulación del momento. Porque el que paga todo, no es el empresario, que siempre recuperará lo invertido gracias a la ayuda estatal. Sino la del pasajero común, que nuevamente tendrá que quedar “a pata” durante la noche, renegando porque el informativo no le aclaró que esto pasaría.
Y en el medio está el periodista, que tiene que escuchar el reclamo de ambos bandos como si de él dependiera la situación.
En conclusión, en estos tiempos, donde la información puede llegar al instante al consumidor y actualizarse a cada instante. El periodista se encuentra más que nunca inmerso entre dos derechos: el de los sindicatos en realizar sus huelgas y el de informarse del público.
Por lo que es necesario que el periodista sea sincero en su redacción y aclare que la incertidumbre existe. Que tal información puede cambiar de un momento a otro. Pero que tratará de brindar la más actualizada y fiable posible en todo momento.
Desde hace varias semanas, existía el rumor de que pararían los colectivos. El reclamo era variado y difícil de entender para los habitantes. Algunos medios afirmaban que sería por un par de horas, otros que “comenzaría” el lunes, pero no sabían hasta cuando. O incluso, cuál el era el motivo principal del paro de transporte.
En este panorama, las preguntas más comunes que llegaban a los canales de comunicación de radios y programas informativos televisivos era: ¿Hasta cuando dura el paro de trasporte?, ¿Subirá el boleto?, ¿Es un paro de la ciudad o de todo el país?
Recién por la tarde de este martes los sindicatos empezaron a dialogar con la prensa para aclarar un poco el panorama. Según detalló a diferentes medios cordobeses, Jorge Kiemer, secretario del Interior del gremio de Transporte. La protesta tiene como objetivo, reclamar el pago del aumento del 5,5% que las empresas adeudan a los chóferes desde septiembre.
Kiemer, aclaró que pese a que en Córdoba el pago de ese aumento se realzó, gracias a una ayuda que la intendencia ofreció a las empresas. Decidieron realizar el paro en solidaridad al resto de los chóferes de otras provincias. Finalmente, admitió que todavía desconoce, hasta cuando podría durar la protesta. La misma, podría durar hasta el jueves próximo si no existen novedades.
Justamente ese “podría” es el que genera malestar en gran parte de la población. Es una incertidumbre con la que tiene que lidiar a la salida de su trabajo, de sus estudios o incluso, simplemente, de como volver a su casa luego de realizar sus actividades diarias, con la peligrosidad que radica volver caminando en altas horas de la noche.
El deber de los medios es informar, pero si ni siquiera quienes son los causantes del paro de transporte saben hasta cuando van parar, ¿que le informamos a la gente?
Muchas veces los sindicatos se enojan con la prensa porque, según su consideración, no acompañan sus reclamos y les exigimos respuestas inmediatas a los problemas cuando los que no cumplen son otros. En este caso, los empresarios.
No todos pueden darse el lujo de pagar un taxi o tener algún amigo o familiar que haga el favor de irnos a buscar. Puede suceder en una situación extraordinaria. Pero si esa situación dura más de una semana se vuelve insostenible.
Un periodista no puede aventurarse a conjeturar que el servicio “volverá mañana”, porque a ciencia cierta no lo sabe. Es más, el primer aviso desde los sindicatos fue que así sería y luego lo extendieron a más de una semana.
No se duda que el reclamo puede ser legítimo. Siempre afirman que la lucha, no es con el pasajero, sino con la empresa. Pero entonces con más razón, sería mejor que se organicen y compartan más claramente sus objetivos con la prensa.
En otras palabras, si van a efectuar un paro de actividades, que en un principio aclaren hasta cuando dura la medida. En vez de dejar todo a la mera especulación del momento. Porque el que paga todo, no es el empresario, que siempre recuperará lo invertido gracias a la ayuda estatal. Sino la del pasajero común, que nuevamente tendrá que quedar “a pata” durante la noche, renegando porque el informativo no le aclaró que esto pasaría.
Y en el medio está el periodista, que tiene que escuchar el reclamo de ambos bandos como si de él dependiera la situación.
En conclusión, en estos tiempos, donde la información puede llegar al instante al consumidor y actualizarse a cada instante. El periodista se encuentra más que nunca inmerso entre dos derechos: el de los sindicatos en realizar sus huelgas y el de informarse del público.
Por lo que es necesario que el periodista sea sincero en su redacción y aclare que la incertidumbre existe. Que tal información puede cambiar de un momento a otro. Pero que tratará de brindar la más actualizada y fiable posible en todo momento.
Carlos Miguel Romero


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