[España] Desde Madrid, River se quedó con la Copa Libertadores más escandalosa del siglo
En un partido sin mucho brillo, River venció a Boca por 3 a 1 y se quedó con la cuarta Copa Libertadores de su historia.
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| Foto: Gabriel Anelo |
El contexto
Lamentables fueron los tristes y bochornosos sucesos acaecidos en el estadio Monumental el pasado sábado 24 de noviembre cuando violentos disfrazados de hinchas de River atacaron salvajemente con proyectiles al micro que trasladaba al plantel de Boca rumbo al estadio Monumental, donde iba a jugarse el partido de vuelta de la final de esta Copa Libertadores.
Tras la lógica resolución del día siguiente que indicó que no podía jugarse esa final por no encontrarse los futbolistas de ambos clubes en igualdad de condiciones fue muy deprimente la imagen de la imponente copa Libertadores dejando el estadio sin haber coronado a un campeón.
En ese momento empezó un constante tira y afloje, marcado por enormes presiones en el medio, sobre cómo y dónde definir el torneo. Fue así como cada una de las partes se dedicó a defender sus intereses usando la competitividad deportiva, que siempre debe ser el motor que mueve a este deporte, como deber ser para jugar el partido a cualquier costo por parte de River y como excusa de estar saboteada para que no se jugara y lo declararan campeón, del lado de Boca.
Lo cierto es que terminamos perdiendo todos: por un lado, culpa de unos pocos el encuentro no se disputó como estaba previsto y por otro, hay responsabilidad de dirigentes que no supieron cuidar la naturaleza del torneo, a los propios hinchas y que sólo se guiaron por el gran negocio que representaba llevar la final a Madrid para terminar, así, de desnaturalizar un campeonato que lo tenía todo para ser el mejor en muchos años.
Sueño turbulento
La presente edición de la Copa Libertadores será recordada principalmente por el polémico cambio de sede que fue aprobado para que la final se disputara en el estadio Santiago Bernabéu, de Madrid. Y esto es una verdadera lástima porque llegaban Boca y River a la definición, algo que era inédito y quizás sea irrepetible.
A medida que ambos fueron superando sus llaves el cuadro fue haciendo que se miren más atentamente, y cuando ambos superaron sus choques de semifinales y quedó definido su cruce en la final ya nada fue lo mismo. El país en su gran mayoría tuvo al superclásico en su agenda durante muchas semanas, y vaya que fue una final larga y un proceso desgastante.
Fueron días largos de arduas negociaciones desarrolladas por dirigentes cuyas prioridades nada tenían que ver con llevar a la práctica este encuentro en nuestro país. El grueso de los hinchas se vio muy decepcionado, por un lado, por la cuestionable determinación de llevar la final tan lejos, y enfadados, por otra parte, porque casi que no se pudo hablar de fútbol.
Haber llevado la final al viejo continente responde a un negocio y los clubes, seducidos por los cuantiosos ingresos que verían en sus arcas, acataron sin oponerse esa cuestionable decisión. Pero acá está uno de los centros de la cuestión: nos quieren hacer creer a los argentinos que en nuestro país no se pueden jugar más partidos así ni organizar eventos de relevancia, y eso es una cruel mentira.
Una clara muestra de que sí se puede trabajar de forma seria en materia deportiva la constituye la definición de la Copa Argentina que disputaron Rosario Central y Gimnasia el pasado jueves en Mendoza. Ese partido también definía un título y se desarrolló con las dos hinchadas a estadio casi lleno, se declaró un campeón y no se registraron incidentes. No nos dejemos engañar.
Lo que viene
Dentro de exactamente nueve días River tiene que disputar la semifinal del Mundial de Clubes en representación de la CONMEBOL (Confederación Sudamericana de Fútbol) por haber ganado la Copa Libertadores 2018. Pero por el lado de Boca sigue la determinación de reclamar los puntos ante el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) por el ataque que sufrió el colectivo que trasladaba al plantel para jugar el partido en el estadio Monumental el pasado 24 de noviembre.
Este organismo debe expedirse pronto con su fallo final para no seguir entorpeciendo la organización del torneo a disputarse en los Emiratos Árabes Unidos. Y de su decisión final depende Independiente, por ejemplo: pues de coronar a Boca como campeón el “Rojo” sería quien ingrese a la próxima edición de la copa. Igual, nada a esta altura da a pensar que van a darle lugar al reclamo presentado por Boca.
Con respecto a lo deportivo también hay varias cosas que marcar por equipo: por el lado de Boca, el de hoy puede haber significado el final del ciclo de Guillermo Barros Schelotto como entrenador del club, cargo que ocupa desde 2016. Y también, hablando de los jugadores, puede haber sido el último partido de Fernando Gago como futbolista profesional, pues volvió a sufrir una lesión que se presume fuerte en el tendón, algo que ya lo tuvo a maltraer en el pasado.
Y por el lado de River queda por definirse el futuro de algunos futbolistas como Exequiel Palacios, quien parece tener cerrada su incorporación al Real Madrid por una cifra millonaria o Gonzalo Martínez, quien en una situación similar se mudaría a los Estados Unidos para jugar en la liga de ese país.
Nahuel F. Cambria
@Nahuel12FC


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